NEONICOTINOIDES, qué son y cómo funcionan

Los neonicotinoides son una familia de insecticidas que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos, causándoles una parálisis que les lleva a la muerte normalmente en pocas horas, pero que tienen una menor toxicidad en aves y mamíferos, debido a que los neonicotinoides bloquean una ruta neuronal específica que es más abundante en los insectos que en los mamíferos de sangre caliente. Estos insecticidas son por tanto, selectivos frente a insectos en comparación a mamíferos.

Los neonicotinoides tienen además un efecto residual prolongado. Recientemente el uso de ciertos productos químicos de esta familia, está siendo restringido en algunos países debido a una posible conexión con el desorden del colapso en colonias de abejas.

Los principales y más peligrosos, aunque autorizados en diversos cultivos hortícolas, son los siguientes:

Clothianidin CLOTHIANIDIN
Imidacloprid IMIDACLOPRID
Thiamethoxam THIAMETHOXAM
Tiacloprid TIACLOPRID
Acetamiprid ACETAMIPRID

Cómo afectan al medio ambiente

Los neonicotinoides son absorbidos por las plantas y están presentes en su polen y néctar. El hecho de provocar el desorden de las colonias de abejas, afecta de manera directa a la polinización de un gran número de especies, lo que nos hace crear importantes desequilibrios que son muy perjudiciales para la biodiversidad y sanidad de los ecosistemas.

Diversas publicaciones muestran los efectos de esta familia de insecticidas sobre el medio ambiente. En 2012, las revistas Nature y Science publicaron varios artículos donde se demuestra la relación entre los neonicotinoides aplicados a cultivos y el decremento en el tamaño de las colmenas, así como una disminución del número de abejas reinas en las colmenas. A causa de esto, en 2013 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un estudio donde se demuestra el impacto que tienen estos insecticidas sobre las abejas.

En febrero del 2015 la web www.phys.org publicó un estudio de la universidad de St. Andrews and Dundee, donde confirman que los neonicotinoides dañan el cerebro de las abejas. Ya en junio de 2017, la revista Science presentó un estudio con la confirmación de los efectos nocivos de los insecticidas neonicotinoides en las colonias de abejas.

El 27 de abril de 2018 la Unión Europea, después de recibir un informe de la EFSA basado en el análisis de más de 1.500 estudios, aprobó la prohibición general en seis meses de su uso, salvo en espacios cerrados. Así, a partir del 27 de Octubre del presente año, está prohibido el uso de neonicotinoides excepto en recintos cerrados.

A estas investigaciones hay que sumar el importante cambio en los criterios exigidos por los consumidores y cadenas de distribución de alimentos.

Restricciones del mercado

La mayoría de los supermercados europeos, que suponen el mayor volumen de venta de nuestro sector, están limitando e incluso prohibiendo su uso, debido a la gran concienciación por parte de la población europea ante el problema que ocasionaría la perdida de las abejas en el medioambiente.

Esto nos obliga a buscar alternativas e ir sustituyendo estos productos por otros que reduzcan el problema. No podemos obviar esta realidad por el simple hecho de que esté autorizado su uso en recientos cerrados, pues debemos tener presentes la concienzación con el respeto al medioambiente de muchos consumidores que no quieren el uso de estos productos, a pesar de que manejándolos correctamente en nuestros invernaderos se reduce muy drásticamente su perjuicio medioambiental.

En Grupo La Caña, nuestra política de respeto al medioambiente nos obliga a buscar alternativas al uso de estos productos y a implementarlas en un periodo de tiempo lo más breve posible, para dar una solución adecuada a la no utilización de estos insecticidas.

Alternativas: Control biológico

Resulta difícil establecer criterios de intervención, introducción de auxiliares o normativas fitosanitarias excesivamente rígidas y que sean válidas con carácter general o perdurables en el tiempo.

Aunque las medidas de prevención son fundamentales, otras herramientas como el control biológico, adquieren una gran importancia en el control de plagas, ayudando a reducir de forma notable problemas fitosanitarios especialmente importantes y contribuyendo así, a una mayor sostenibilidad de los ecosistemas agrícolas.

 

Fuente consultada: http://science.sciencemag.org/content/356/6345/1395.full

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