Herminia Requena: una vida ligada al campo, esfuerzo y raíces familiares
En Grupo La Caña contamos con historias que reflejan el verdadero significado del trabajo en el campo. La de Herminia Requena, agricultora de 58 años, es una de ellas: una trayectoria marcada por el esfuerzo, la constancia y un profundo vínculo con la tierra desde sus orígenes.
Nacida en la Sierra de los Filabres, en la zona de Baza, Herminia creció en un entorno rural donde el campo formaba parte del día a día. Desde pequeña vivió de cerca el trabajo agrícola, acompañando a su familia en tareas agrícolas, una experiencia que, sin saberlo entonces, marcaría su futuro.
Su entrada definitiva en la agricultura llegó muy joven. Con apenas 19 años se casó y se trasladó a vivir a la costa almeriense, donde comenzó una nueva etapa junto a su marido. Juntos fueron creciendo poco a poco con la adquisición de tres invernaderos, consolidando un proyecto agrícola construido desde cero y sin ayudas externas con esfuerzo y dedicación.
A lo largo de su trayectoria, Herminia ha trabajado diferentes cultivos, adaptándose a las necesidades del mercado y a las circunstancias de cada campaña. Aunque han producido pepino, melón o sandía, el tomate ha sido siempre su principal cultivo, especialmente variedades como el caniles, al que llevan dedicándose más de una década. En los últimos años también han apostado por el tomate cherry, diversificando así su producción.
Actualmente, gestiona junto a su familia tres fincas que suman alrededor de 15.000 metros cuadrados de invernadero. En ellas combinan distintos cultivos según la temporada, manteniendo siempre una filosofía de trabajo basada en el esfuerzo diario y la adaptación constante.
Herminia ha vivido de primera mano la evolución del sector agrícola. Desde una época en la que el trabajo era más manual y familiar, hasta el contexto actual, marcado por mayores exigencias, normativas y dificultades como el control de plagas o el aumento de costes. Aun así, mantiene una visión realista y resiliente: en el campo, como ella misma reconoce, hay campañas buenas y otras más complicadas, pero la clave está en seguir adelante.

En lo personal, su vida también está profundamente ligada a la familia. Madre de tres hijos, hoy trabaja codo con codo junto a dos de ellos, formando un equipo unido que saca adelante la explotación agrícola. Para Herminia, esta unión familiar es uno de los mayores logros de su vida.
Fuera del trabajo, encuentra su mayor felicidad en los momentos compartidos con sus hijos y, especialmente, con sus nietos. Pasear, disfrutar del aire libre o simplemente estar juntos forman parte de su día a día y son su principal forma de desconexión.
La historia de Herminia es el reflejo de muchas generaciones de agricultores: personas que han construido su vida a base de esfuerzo, superación y amor por el campo, adaptándose a los cambios sin perder sus raíces.
Desde Grupo La Caña queremos agradecer a Herminia Requena su dedicación, su ejemplo de constancia y su compromiso con la agricultura. Su historia es, sin duda, una inspiración y un orgullo para toda la familia que formamos esta compañía.

