En la costa tropical de Granada, entre invernaderos que miran al Mediterráneo y cultivos que marcan el ritmo de cada temporada, encontramos historias que hablan de esfuerzo, adaptación y pasión por la agricultura. Esta es la de un agricultor que, tras más de una década vinculado al sector, ha convertido el cultivo ecológico en su forma de vida junto a Grupo La Caña.
Originario de Arat, Rumanía, llegó a España con una formación muy distinta a la agricultura. Estudió hostelería y se especializó como camarero en su país natal, pero el destino le llevó a encontrar una nueva profesión en el campo andaluz. Hoy, con 57 años y más de 13 años de experiencia agrícola, trabaja principalmente con tomate cherry y pepino ecológico, apostando por una producción sostenible y de calidad.
Una trayectoria construida paso a paso
Sus inicios en la agricultura fueron en la zona de Castell de Ferro y El Pozuelo, donde trabajó fincas de alquiler dedicadas principalmente al tomate cherry. Con el tiempo, decidió dar un paso más y establecerse en Motril, donde actualmente gestiona un invernadero ligado a Grupo La Caña.
A lo largo de los años ha mantenido una línea de producción muy definida. El tomate cherry ha sido siempre el cultivo principal, acompañado por pepino de primavera y otras producciones estacionales. Además, toda su explotación trabaja bajo certificación ecológica, una decisión que refleja tanto la evolución del mercado como su propia visión de futuro.
“Siempre he trabajado con la misma línea de cultivo”, comenta durante la entrevista, mostrando una clara convicción por el modelo agrícola que ha construido durante años.

La agricultura ecológica como apuesta de futuro
La producción ecológica no es únicamente una etiqueta para él; forma parte de una filosofía de trabajo basada en el cuidado del cultivo y la calidad del producto. En un contexto donde los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad y el origen de los alimentos, agricultores como él representan el compromiso real con una agricultura más responsable
Más allá del invernadero
Detrás del agricultor también hay una persona sencilla, cercana y muy familiar. En su tiempo libre disfruta del deporte, del fútbol —que practicó durante su juventud— y de pasear.
Dorel, nos reflejó su lado más cotidiano: su cariño por los gatos, especialmente por tres pequeños gatitos que actualmente cuida.
Historias que dan valor al campo
Historias como esta muestran la realidad de muchas personas que han encontrado en la agricultura no solo un trabajo, sino una forma de vida. Agricultores que, con esfuerzo diario y una apuesta clara por la sostenibilidad, ayudan a que productos de calidad lleguen cada día a miles de hogares.
En Grupo La Caña, el compromiso con el campo empieza precisamente ahí: en las personas que hacen posible cada cosecha.

