Biofumigación, alternativa no química para la desinfección de suelo agrícola

La revolución verde(1) produjo un cambio en la agricultura tradicional, con una mayor utilización de productos químicos para incrementar la productividad de los cultivos. Esta transformación dio lugar a nuevas prácticas como la aplicación de fitosanitarios, herbicidas, utilización de variedades resistentes/tolerantes a plagas y enfermedades. A su vez, se extendió el monocultivo y los problemas asociados a este sistema de producción, como el empobrecimiento del suelo y la proliferación de patógenos.

En la actualidad existe una creciente sensibilización global por parte del consumidor por el modo de producir alimentos de la forma más natural posible y optimizando recursos, por lo que se plantea un reto tanto por parte del agricultor como por parte de los técnicos para buscar alternativas y producir alimentos de la manera más sostenible.

En el departamento de agricultura de Grupo La Caña se trabaja buscando alternativas naturales para realizar una desinfección de suelo sin la aplicación de productos químicos de síntesis. Una de ellas es la Biofumigación, opción para la supresión de productos químicos que no son respetuosos con el medio ambiente.

Biofumigación

Consiste en la incorporación de materia orgánica fresca al suelo, tales como el estiércol, restos de cultivos, residuos de la industria, que al entrar en contacto con él se produce una descomposición de la misma, liberando gases de origen natural que por su acción controlan microorganismos fitopatógenos y estimulan a los microorganismos beneficiosos del suelo. Por otro lado, destacar el efecto positivo sobre el control de adventicias(2).

Una de las técnicas es la plantación e incorporación al suelo de variedades de la familia Brassicaceae (Coles, mostaza, rábano, repollos, etc) que en descomposición, producen sustancias volátiles azufradas altamente tóxicas que controlan los patógenos presentes en el suelo tales como son los hongos Fusarium spp, Rhizoctonia spp o algunos nematodos como Meloidogyne spp, los cuales, por sus efectos en las plantaciones, pueden provocar importantes pérdidas de cosecha.

Hay múltiples formas de enfocar esta técnica, ya que se podrían plantar diferentes especies y proporciones en función al resultado que queramos obtener.

Uno de los métodos que más se realiza en los cultivos bajo plástico es el empleo de distintas especies, centrándonos en el rábano y la mostaza. Entre las variedades más utilizadas se encuentran el Raphanus sativus (conocido como rábano forrajero), Brassica Juncea (mostaza india) y Sinapis alba (mostaza blanca), cada una de las cuales tiene unas características y funciones específicas en el suelo.

Con un total de 30 kg de semilla por ha nos permite obtener 10 kg/m² de materia seca para una correcta desinfección. Se debe realizar una labor superficial al terreno previa a la siembra, la cual se hace directamente en campo. El cultivo se desarrollará en 6 semanas aproximadamente, cuando se encuentre en plena floración, antes de la formación de semillas, las plantas se pican (para facilitar la descomposición) y se incorporan al suelo con una labor poco profunda, distribuyendo uniformemente al terreno lo más rápido posible para evitar que se sequen en exceso. Se debe regar hasta que el suelo quede saturado. Tras estos pasos es de vital importancia que el suelo quede bien sellado, manteniendo la humedad, para evitar la pérdida de los gases producidos durante el proceso de descomposición que durará unas 2-3 semanas.

Conclusiones

Esta técnica además de ser respetuosa con el medio ambiente, el agricultor y el consumidor final, resulta ser una forma muy eficaz de mejorar la fertilidad de los suelos ya que mejora la propiedades físicas, químicas y biológicas proporcionado un equilibrio adecuado permitiendo un buen desarrollo de los cultivos.

(1) La denominación usada internacionalmente para describir el importante incremento de la productividad agrícola y por tanto de alimentos entre 1960 y 1980 en Estados Unidos y extendida después por numerosos países.

(2) Comúnmente llamadas “malas hierbas”.

MOSTAZA

India + Blanca

– Tolerancia a sequía.

-Control de hongos de suelo como Fusarium spp.

-Dosis por ha: 15 kg de semilla.

RÁBANO

– Produce gran cantidad de biomasa.

– Actuá como capturador de NEMATODOS, estos quedan atrapados en la planta y mueren con los gases emitidos el proceso.

– Dosis por ha: 15 kg de semilla

AUTORES:

GARCÍA RODRÍGUEZ, CARMEN 

CARA MALDONADO, MANUEL

Departamento Técnico de Agricultura

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