En 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2020 como el año de la Sanidad Vegetal con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de proteger la salud de las plantas para ayudar a erradicar la pobreza y reducir el hambre, proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo económico.

¿Qué es la Sanidad Vegetal?

Consiste en proteger la salud de las plantas frente a las plagas y las enfermedades en todos los ecosistemas. Las plantas son la base de la vida de la tierra, constituyen el 80% de los alimentos que comemos, producen el 98% del oxígeno que respiramos y protegen del calentamiento global.

Las amenazas para las plantas se han intensificado. El cambio climático y las actividades humanas han ido alterando los ecosistemas. La movilidad internacional comercial y turística han disparado el volumen de propagación de plagas invasoras y enfermedades por todo el mundo.

¿Qué debemos hacer desde el sector agro?

Las personas dedicadas a la agricultura y las empresas hortofrutícolas somos actores clave para la protección de la sanidad vegetal, por nuestra influencia directa sobre las plantas en el desarrollo de nuestros cultivos.

La agricultura ha de ser sostenible en su propia concepción y en toda la cadena de su desarrollo. Los agricultores deben hacer de sus explotaciones un ecosistema de producción sostenible que evite la propagación de plagas, que tiene un alto coste económico para la producción agrícola y de impacto ambiental.

La FAO nos marca las pautas:

  • El uso de métodos ecológicos que no maten a los polinizadores o a insectos y organismos beneficiosos, para hacer frente a las plagas y, en esto, el control biológico y la lucha integrada se configuran como el método idóneo para combatir plagas y enfermedades de forma natural.

 

  • Ayudándonos de los profesionales debemos informar de aparición de plagas en nuestras explotaciones agrícolas.

 

  • Evitar la propagación de las plagas empleando únicamente semillas y plantas con certificado de ausencia de plagas.

 

  • Aprovechar los recursos emanados de las actividades de I+D+i, como el uso de la tecnología digital, las aplicaciones móviles y los programas informáticos de acceso a la información sobre cómo prevenir o manejar plagas y enfermedades de las plantas.

 

Debemos, por tanto, contribuir a la protección de la sanidad vegetal intensificando la sostenibilidad de la producción agrícola, pues esto será fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y la defensa medioambiental.